Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

La tarifa del cerrajero

La tarifa del cerrajero

Dictamen sobre lo que vale un cirujano cuando lo compra su propio hospital

 

I. Objeto del dictamen

Se somete a análisis un documento de una sola página, impreso en Arial, sujeto con dos chinchetas a un tablón de corcho de un hospital del Servizo Galego de Saúde. Lleva por título «PROCEDIMIENTO / TARIFA €» y contiene treinta y cuatro líneas. No tiene membrete, ni fecha, ni firma. Es, sin embargo, el documento más sincero que ha producido la Administración sanitaria en años: en él consta, sin retórica, lo que el sistema público opina que vale el trabajo de un cirujano ortopédico cuando decide comprárselo fuera de horario.

El perito advierte que no se trata de un presupuesto ni de una estimación de costes. Es una tarifa de honorarios por acto, pagada al cirujano principal, en concepto de lo que en la jerga se llama peonada y en el lenguaje administrativo autoconcertación. Es decir: la Administración, incapaz de operar en jornada ordinaria a los pacientes que ella misma ha metido en lista de espera, contrata por las tardes a los mismos profesionales que tiene por las mañanas, en los mismos quirófanos, y les paga lo que figura en la tabla.

II. Antecedentes

La peonada es un invento español de finales de los ochenta, cuando se descubrió que las listas de espera eran un problema electoral y los quirófanos estaban vacíos a partir de las tres de la tarde. La solución no fue contratar más cirujanos ni abrir más quirófanos: fue comprar a destajo el tiempo libre de los que ya había. El nombre no es inocente. Peonada es la jornada del peón, el jornalero sin cualificación que se contrata en la plaza al amanecer. Que el gremio haya adoptado el término con resignación dice más de su autoestima que cualquier encuesta.

El contexto actual agrava el cuadro. El Ministerio de Sanidad lleva tres años negociando un nuevo Estatuto Marco y ha dejado claro que no habrá un estatuto propio para los médicos porque, según la ministra, eso «rompería la cohesión del sistema». Se les clasifica en el nivel 8 del Marco Español de Cualificaciones, el más alto, y a continuación se les niega cualquier consecuencia práctica de esa clasificación: ni salario, ni jornada, ni ámbito de negociación propio. Los sindicatos médicos se levantaron de la mesa y convocaron huelgas; en el País Vasco los facultativos dejaron de hacer peonadas durante meses como medida de presión, y la demora quirúrgica pasó de 54 a 77 días en un semestre. Es decir: el sistema ha demostrado empíricamente que sin las tardes de sus cirujanos no funciona. Y la tabla del corcho es lo que ofrece a cambio.

III. Hechos probados

Primero. Una prótesis total de cadera se paga a 185 €. Una de rodilla, a 195 €. Una de hombro, a 230 €. Un túnel carpiano, a 60 €. Una epicondilitis, a 65 €. Una artroscopia de rodilla, a 100 €. Una artrodesis vertebral de un nivel, a 371 €.

Segundo. La tabla no distingue una prótesis primaria de un recambio, ni una cadera displásica de una artrosis limpia, ni una rodilla en varo de 5 grados de una de 25. Para la Administración, una cadera es una cadera. Para el cirujano, la diferencia son dos horas más de quirófano, el doble de sangrado y la posibilidad de un reingreso que él firmará.

Tercero. El pago es por acto ejecutado. Si el paciente no acude, si anestesia lo suspende por una glucemia, si el quirófano se retrasa y solo entra uno de los dos programados, el cirujano cobra la mitad o nada. El riesgo de la organización recae íntegramente sobre el ejecutor. Es la lógica del repartidor de plataforma aplicada a la artroplastia.

Cuarto. El mismo Servizo Galego de Saúde paga a la clínica privada concertada de Pontevedra 3.971 € por una prótesis de cadera o rodilla. La patronal de la sanidad privada calcula que ese precio es la mitad de lo que le cuesta al sistema público hacerla en casa. De donde se deduce, sin necesidad de pericia contable, que la Administración valora una prótesis de cadera en unos 8.000 € cuando la hace ella, en 4.000 € cuando la compra fuera, y en 185 € cuando la hace su propio cirujano en su propio quirófano una tarde de martes. El honorario del que opera es el 4,7 % de lo que cobra la clínica y el 2,3 % del coste que el sistema se atribuye a sí mismo.

Quinto. En Castilla y León, donde las peonadas se «recuperaron» como medida excepcional antes de rendirse y externalizar, Sacyl paga a la privada 5.030 € por una rodilla y hasta 6.000 € por una cadera, frente a los 3.320 € que dice que le cuesta a él. En Andalucía, el SAS gastó 101 millones en 1,8 millones de horas de actividad de tarde: 56 € la hora, mezclando médicos, enfermeras y celadores en la misma media. En el País Vasco, tras meses de huelga, Osakidetza ha subido el módulo de cuatro horas a 328 €, cobrados haga lo que haga el facultativo: 82 € la hora. En Madrid, el módulo de guardia de cuatro horas para especialistas mayores de 55 años se ha fijado en 299,88 €. Ninguna comunidad publica una tabla por acto como la gallega: Galicia es la única que ha tenido la franqueza de poner precio a cada pieza.

Sexto. Fuera de España, la comparación deja de ser deprimente para ser humillante. La British Medical Association publica una tarjeta de tarifas mínimas para exactamente esta actividad, las waiting list initiatives, y aconseja a sus asociados rechazar cualquier lista que se pague por debajo: 161 libras la hora entre semana de día, 215 por la tarde y fin de semana, 269 de noche; en Escocia, 184 y 245; y esas tarifas incluyen desplazamiento, tiempo preoperatorio, postoperatorio y administrativo. Una tarde de cuatro horas con dos prótesis le reporta a un consultant británico entre 750 y 1.000 €. A un gallego, 370. Y la BMA justifica su listón recordando que el salario real de sus especialistas ha caído un 35 % desde 2008: es decir, un sistema que se considera a sí mismo en ruina paga tres veces más que el nuestro.

Séptimo. En Francia, donde el cirujano cobra por acto según una nomenclatura pública, la Sécurité sociale abona 459,80 € por una prótesis total de cadera, 578,54 € por una de rodilla y 734,52 € por un recambio de cadera con injerto óseo. Son las tarifas del escalón más bajo, sin sobrecoste. Los cirujanos franceses llevan quince años en guerra con su Administración porque esas tarifas no se actualizan desde 1990. Lo que en Francia es motivo de conflicto nacional es, en Galicia, dos veces y media lo que se paga.

Octavo. En la sanidad privada española, el honorario del cirujano por una artroplastia de cadera o rodilla se sitúa entre 1.500 y 4.000 €. La tarifa del Sergas equivale al 5–12 % del precio de mercado del mismo acto, hecho por el mismo cirujano, con la misma responsabilidad civil y penal.

Noveno. Resumen pericial de lo anterior, en euros por hora de cirujano y para una tarde de cuatro horas:

Sistema €/hora (cirujano) Modelo
Sergas (tabla del corcho) 55–95 por acto; riesgo del cirujano
Osakidetza 2026 82 módulo fijo de 4 h
SERMAS 2026 (guardia >55 a.) 75 módulo fijo de 4 h
SAS (media todas categorías) ≈56 por hora
BMA Inglaterra (mínimo) ≈185–250 por hora, incluye pre/post
BMA Escocia (mínimo) ≈210–280 por hora
Francia CCAM, cadera (2 h) ≈230 por acto: 459,80 €

IV. Análisis

IV.1. La aritmética. Tomando la prótesis de cadera como unidad de medida y computando dos horas y media entre lavado, cirugía, cierre y parte quirúrgico, la tarifa equivale a 74 € brutos la hora. Aplicada la retención fiscal que corresponde a un rendimiento que se suma al salario, quedan unos 40 € netos. Es, con precisión aritmética, lo que cobra un cerrajero por abrir una puerta un sábado, sin la puerta, sin el sábado y sin la posibilidad de que la puerta demande.

IV.2. La asimetría. El dato relevante no es que la tarifa sea baja. Es que la Administración conoce el valor del acto, porque lo paga cuando lo compra fuera, y decide que ese valor no se aplica a los suyos. No hay ignorancia; hay criterio. El sistema paga 4.000 € a una clínica por una cadera y 185 € a su cirujano porque puede: porque el cirujano es personal estatutario, no puede negociar individualmente, no tiene un ámbito propio de negociación colectiva y, gracias al nuevo Estatuto Marco, no lo tendrá. La cohesión del sistema, invocada por la ministra para negar un estatuto médico, consiste exactamente en esto: que el precio del trabajo del médico lo fije quien lo compra, sin que el médico tenga voz.

IV.3. El riesgo. La tabla traslada al cirujano el riesgo organizativo (la suspensión, el retraso, la caída de programa) y le deja el riesgo clínico íntegro (la infección, la luxación, el reingreso, la reclamación patrimonial de la que responderá como autor material). Un contrato en el que una parte asume todo el riesgo y la otra fija el precio no es un contrato: es una servidumbre con tarifa.

IV.4. La homogeneización. La tabla no gradúa la dificultad porque el sistema no la reconoce. Es la misma filosofía que clasifica al médico en el nivel 8 y luego le niega cualquier consecuencia: la etiqueta es alta, el trato es plano. Un cirujano que hace una cadera displásica en tres horas y otro que hace una primaria limpia en cincuenta minutos cobran lo mismo. El incentivo es obvio y perverso: seleccionar los casos fáciles para la tarde, dejar los difíciles para la mañana o para la clínica concertada, que sí cobra 4.000 € por cada uno. La tabla no reduce la lista de espera: la depura de lo sencillo y deja lo complejo donde estaba.

IV.5. El Colegio que calla. Existe una corporación de derecho público cuya razón de ser, según sus propios estatutos, es la ordenación del ejercicio de la profesión y la defensa de los intereses profesionales de sus colegiados. Cobra una cuota mensual a cada uno de los cirujanos que firman la peonada. Dispone de asesoría jurídica, de gabinete de prensa, de sede y de presidente con coche oficial en algunas provincias. Y ante una tabla que valora el acto de un especialista en el precio de un cerrajero, ha emitido exactamente el mismo número de comunicados que el tablón de corcho: ninguno. El perito no encuentra en los archivos del Colegio de Médicos informe, dictamen, requerimiento ni nota de prensa sobre la tarifa de autoconcertación de su propia comunidad. Sí encuentra, en cambio, comunicados sobre la humanización de la asistencia, cursos de mindfulness para el profesional quemado y una cena de gala anual. Hay una regla del derecho civil, más vieja que el propio Colegio, que dice que quien calla, otorga. Un Colegio que ve cómo su Administración valora a sus colegiados en 185 € la cadera y no dice nada, está diciendo que le parece bien. Y si le parece bien, la cuota sobra: para callar, el cirujano ya sabe hacerlo solo y gratis.

IV.6. La complicidad. El perito no puede omitir la responsabilidad del gremio. Esa tabla lleva años en el corcho porque hay quien la firma. Cada cirujano que acepta operar una cadera por 185 € está certificando ante la Administración que ése es el precio justo. La BMA lo entendió y pidió a sus consultants rechazar en bloque cualquier tarifa por debajo del mínimo: el resultado es que hoy cobran tres veces más. Los médicos vascos lo entendieron durante seis meses y consiguieron subir el módulo un tercio. En Galicia, la tabla sigue en el corcho, con sus dos chinchetas, y los cirujanos siguen entrando por las tardes.

V. Conclusiones

1. La tarifa de autoconcertación del Sergas remunera el acto quirúrgico del cirujano ortopédico entre el 2 y el 5 % del valor que la propia Administración le reconoce cuando lo adquiere de terceros, y entre el 5 y el 12 % de su precio de mercado.

2. Dicha tarifa es entre dos y tres veces inferior a la que sistemas públicos europeos comparables (Reino Unido, Francia) consideran el mínimo aceptable para actividad idéntica, y en esos sistemas los propios profesionales la consideran insuficiente.

3. El modelo de pago por acto sin graduación de complejidad ni cobertura del riesgo organizativo genera incentivos contrarios a la finalidad declarada de reducir la lista de espera.

4. La imposibilidad de que el colectivo médico negocie su propia retribución, consolidada por el proyecto de Estatuto Marco que rechaza un ámbito de negociación específico, es la condición estructural que hace posible la tarifa analizada. Sin ese cierre normativo, ninguna Administración conseguiría comprar una prótesis de cadera a 185 €.

5. El silencio de la corporación colegial ante dicha tarifa constituye, a efectos jurídicos y morales, aquiescencia. Una organización que cobra por defender a sus miembros y no los defiende no es una organización profesional; es una gestoría con solemnidad.

6. El perito informa, con la misma objetividad, que ninguna de las conclusiones anteriores tendrá consecuencia alguna mientras haya quien firme la peonada.

Es cuanto tengo que informar, y lo firmo donde se me diga, salvo en el corcho.

Delenda

Fuentes: tabla de autoconcertación del Sergas (documento analizado); BMA, Consultant non-contractual rate cards (Inglaterra/IN 2023, Escocia 2024); CCAM, códigos NEKA020, NFKA007 y NEKA007 (Assurance Maladie); concierto Sergas–Quirón área de Pontevedra (Diario de Pontevedra, 23-1-2025); acuerdo marco Sacyl–sanidad privada (Burgosconecta, Salamancahoy, marzo 2024); informe ASPE sobre tarifas concertadas (El Español, 13-12-2023); Junta de Andalucía, balance de continuidad asistencial 2023; acuerdo Osakidetza–facultativos, julio-agosto 2026; BOCM 30-7-2026, acuerdo SERMAS de atención continuada; honorarios privados COT (creditolab.com, 2026).

Leave a Comment

Si queréis seguirnos en RR.SS.